sábado, 30 de mayo de 2015

Hipogeo



El Hipogeo de Hornos: situado en el Cerro de la Compañía está compuesto por un túmulo levantado sobre un tambor central en cuya base se abre una cámara excavada en la roca. La primera actividad edilicia de los íberos en el lugar fue el trabajo de modelado del cerro creando una plataforma oval de 33 x 23 m. Sobre esta plataforma, centrado respecto al eje principal pero excéntrico respecto al ancho de la misma, se dejó en la piedra caliza del substrato geológico una estructura cilíndrica de 17 m de diámetro y 2,9 m de altura. En el lado oeste de esta construcción se practicó una prolongación en codo en dirección E–W, de 3,5 m de longitud y 6 m de ancho, que posibilitaba el acceso desde el exterior hasta la cámara de enterramiento. De forma rectangular y orientada en perfecta dirección E–W, la cámara tiene una longitud máxima de 3,2 m, un ancho máximo de 1,38 m y una altura de 0,8 m. Al fondo de la misma se construyó un banco de arcilla sobre el que se colocaron dos urnas: una con restos pertenecientes a un hombre adulto de unos 30 años y otra con restos pertenecientes a una mujer de unos 20 años. El estudio de caracterización del material óseo ha demostrado que, si bien tras la cremación de los cadáveres sobre la pira funeraria los restos fueron colocados en las urnas procurando que cada una de ellas contuviera los de un individuo, la separación no fue completa y algunos huesos se intercambiaron por error en el proceso de su recogida (hecho que certifica que el acto ritual fue único). En definitiva este sepulcro, en su absoluta soledad, es un buen ejemplo de las tendencias que dieron lugar entre el siglo VI a.C. y fines del siglo V a.C. a tumbas con enterramiento doble aisladas o con pocos o ningún enterramiento en su entorno.

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